Tiempo en Zaragoza

lunes, 21 de abril de 2008

Rancapino










Aunque nunca ha dejado de cantar, su proyección ha sido oculta por las luces de los que están en las cercanías del poder flamenco, ese que se cuece en Madrid y en Sevilla, al calor de los jerifaltes de la cosa esta , fué tras la edición (hace ya unos años) de su segunda grabación, en la que el afamado pintor Miquel Barceló realizó la portada, que muchos descubrimos su voz afillá y su profundo conocimiento del cante.


Este disco, en el que Paco Cepero lo borda -qué grandísimo guitarrista-, tiene un sonido impecable, una grabación muy cercana, de la que el propio Rancapino está muy contento. Tiene un aire sencillo, pero de una densidad aplastante: malagueñas, fandangos, soleares, siguiriyas. El disco se cierra con una zambra preciosa, y se abre con unos tangos tremendos.

Es en estos últimos años cuando su presencia en los festivales españoles ha sido constante y como cabeza de cartel: Almería, Cartagena, Madrid, Sevilla, El Escorial, etc

Crecido, aunque mayor de edad, a la vera de Camarón; ya desde joven fue tapado por la sombra del de La Isla. Como tantos otros cantaores gaditanos su aprendizaje es familiar, con su padre Orillo del Puerto y su familia. Se le considera discípulo de Aurelio, aunque en su forma de entender el flamenco existen unos ecos caracoleros muy acusados.

Se inició con Camarón en la Venta de Vargas; y se curtió en los años sesenta en los tablaos madrileños; así como en giras por Francia y Japón.
Tras ganar en 1977 el premio Enrique El Mellizo, en el concurso de Córdoba, ha cantado en numerosos festivales andaluces. Destaca en muchos estilos, pero sobre todo en siguiriyas, soleares y malagueñas. Es muy apreciado por sus compañeros de profesión. Realmente se puede decir que hoy lleva la vara del cante. Aunque otros metan mas ruido, Rancapino es la esencia y la tradición.

La voz de Rancapino es dulce, profunda, con un rajo gitano tremendo y un respeto enorme por las formas clásicas. La malagueña la interpreta de una forma muy emotiva, y escucharle por soleá es algo catártico. Es muy simpático y sonríe continuamente. Como tantos otros cantaores (verdaderos artistas) es tremendamente humano y atento con los aficionados.

SOBRE SU APODO
"Yo era muy chiquitillo y siempre estaba corriendo en cueros, y un gitano que le decían El Mono, al verme así me decía: ¨Dónde vas que pareces un pino quemao? Y de eso viene lo de Rancapino"

SUS GRABACIONES
Tan sólo 2 discos tiene este hombre: uno, editado recientemente por Ariola y que es la reedición de su primer trabajo, allá por los setenta. También este trabajo se puede obtener con el fascículo correspondiente de la Enciclopedia flamenca de Angel Alvarez Caballero (crítico flamenco de El País). La otra grabación es la que lleva en la portada un retrato hecho por Barceló. (Por cierto que Rancapino con guasa decía que era horroroso, que aunque él se considera feo, lo de la portada lo supera. Tan gracioso es, que le decía a Barceló que hacía cuadros muy grandes para no venderlos. No imaginaría el gitano que esos cuadros grandes los compran para sitios grandes, en lugar de para un cuartito de estar de una casa cualquiera)


1 comentario:

JL Martínez Hens dijo...

Anda que no es feo el compare de Felipe González. Es un placer conocerle. He llegado a su blog por los gustos literarios, concretamente Quiñones, que me encanta, al igual que el flamenco y algunas cosas más. Si quieres estás invitado a mi casa, y ya entraré por aquí más a menudo.

Grande Rancapino, hoy voy a meter una canción suya en Betisweb, foro en el que también participo.

Hasta pronto.