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sábado, 29 de diciembre de 2007

Eugenio Noel.















Nadie se parece a Noel y Noel no se parece a nadie.

No sé que hago que me fijo en personajes así. Si hoy vas a una librería es difícil que encuentres obras de Eugenio Noel, aunque la editorial Extramuros, de Mairena del Aljarafe (Sevilla) con la colaboración de la pasta general (en forma esta vez de Agencia Andaluza para el desarrollo del Flamenco) ha editado varias obras suyas en formato facsímil

Fuera de eso tienes que ir a librerías de viejo, a sistemas de compraventa por internet como ebay o todocolección, y ahí puedes encontrar algo de este airado español, vitriólico y soñador, puro zumo de la españa -si es que ésta existe- que algunos amamos: Nervio a nervio, fibra a fibra.

"Ha muerto Eugenio Noel, en la cama de un hospital, pobre como una rata y, aparte de su mujer, abandonado como un trasto inútil"

Este es el trato que siempre dió nuestro país cicatero a sus mártires; Saturno devorando a sus hijos, un conservadurismo rancio y apestoso, de olor a caverna en boca, y de puñal si la cosa hubiere de llegar: padrinos de mafias y carteles: do quiera pusimos el talón llevamos, oh itálica abandonada, nuestras peores artes: Nápoles, Sicilia, Bélgica, Latinoamérica

Por 3 veces negamos al señor,

cuando expulsamos a los que nos dieron riqueza y agro, cuando gritamos vivan las caenas, y cuando mancillamos la voluntad del pueblo

No me apetece poner apósitos ni emplastos, no quiero hacer fácil lo que no lo es. Que aquí hablemos de Unamuno o de Cela, no impide que existamos quienes busquemos otro aire vivificador aunque a éste le dieron palos desde que, pobre como los pobres de esta patria, asomó su testuz

A su primer artículo pulicado, cárcel Modelo, y luego, esa España profunda, célebres razas ubérrimas, lo pelaron al cero, lo apalearon....

Febril, tumultuoso como una riada de las de antes, incansable, Eugenio Noel es una fuente de luz, de palabra (cuidado, porque las sabía todas, y las que no las inventaba: esos momio de la Academia de los sillones, tan entretenidos en leer quizá a perez reverté, no aprueban los vocablos que lanza a diestro y siniestro Noel en su obra: la mayoría no existen en su ilustrísimo diccionario, de tanto esplendor que nos tenemos que poner gafas de sol para no cegarnos)

Zangones de mi patria, virotes trafagosos de mal raher y andelgüe, gachonales de cuadro, trago y envite: oé, oé,oé

No sé si algún día luminarias iluminarán la luz de este febril escritor, de este español de pura cepa, de este libertario de sí mismo, pero tú improbable lector, arrímate a él, y disfruta de su flamenquismo de primera en su campaña antiflamenca o en su magnífica novelita sobre Joaquín el de la Paula

es curioso, pero recientemente me topé a Noel en Zaragoza, y hablaba, como no podía ser menos de Joaquín Costa, de esa tumba que tiene allá en Torrero

esa regeneración que nunca nos dejarán hacer, los canallas, los hijos de mala madre que abundan en nuestro suelo