Tiempo en Zaragoza

domingo, 30 de marzo de 2008

Paco Toronjo























Otro outsider, quien haya leído mas de una entrada de esta bitácora, ya se habrá dao cuenta de que me van los outsiders, los forajidos, los fuera de la ley; ojo, no los perdedores porque eso ya lo hemos dicho con Dylan: no hay éxito como el fracaso, ni fracaso como el éxito

Paco Toronjo va directamente y te pega una patada giratoria, una puñalá al corazón, un golpe seco y certero: si oyes cantar a Paco Toronjo (vía youtube, la SGAE y su puta madre) entonces empiezas a entender el flamenco, entonces ya sabemos un poco a qué estamos jugando

Como siempre no he de aburrir con la historia, pues existe algo de bibliografía por ahí, basta con buscar un poco

Crió cochinos, bajó a las minas, y se paso la vida enterrando, al hermano, a la madre, al hijo, y al que se le ponía por delante: dicen que bebía, que cantaba por necesidad, no sé, aunque solo sean fandangos (él les quitó la í, al fandanguillo, pa que nos entendamos) te parte el alma.

Para muestra un botón en la (no sé si llamarla película, vaya disparate) cosa esa que filmó el gran Saura, las sevillanas bíblicas:

sirva de aviso, sirva de aviso,

que a mayor confianza,mayor peligro

Y aquí, con sus ripios y su coraje, un no sé qué, Paco Toronjo, para entonces y para siempre



Incluyo aquí un obituario publicado por Alfredo Grimaldos, en el periódico El Mundo, cuando falleció este gigante

También exixte un pack que incluye CD, DVD -con una impagable entrevista con Quintero, el loco de la colina- y un libro. Se puede comprar en las tiendas especializadas y por el internete

OBITUARIO / FRANCISCO GOMEZ («PACO TORONJO»)

El cantaor que engrandeció el fandango

ALFREDO GRIMALDOS

«He aflamencado el fandango a mi manera. Antes era fandanguillo; yo le he quitado la i y le he dado la o», solía decir Paco Toronjo. La modestia no fue una de sus cualidades, pero el cantaor alosnero tenía razón. Gracias a él, los fandangos de Huelva adquirieron una jondura insospechada.

En sus 38 discos dejó grabados más de 40 estilos de fandangos onubenses e infinidad de letras. Es absolutamente cierto que podía estar cantando toda una noche sin repetir una sola copla. El creó, además, una peculiar e insólita introducción, con tono de seguiriya, que dotó al fandango de enorme dramatismo.

Paco fue un personaje singular y contradictorio, capaz de hacer grandes derroches de humanidad y también de protagonizar guasas insufribles. El alcohol era el principal responsable de esta esquizofrenia. Con las gentes de su tierra mantuvo una relación de amor y odio, pero nadie podrá negar que ha sido el principal embajador, enriquecedor y difusor de los fandangos de Huelva.

Nacido en Alosno, tuvo una excepcional capacidad para acrisolar los distintos aires sonoros de la zona y dotarlos de un sello muy personal. Una voz flamenquísma y la increíble capacidad de comunicación que siempre le caracterizó constituyeron su principal patrimonio.

Trabajó en el campo y en las minas de Tharsis, y a los 30 años viajó a Madrid, con su hermano Pepe, para trabajar en el tablao El Duende. La pareja alcanzó notoriedad muy pronto y sus discos comenzaron a venderse de forma espontánea. Tras la prematura muerte de su hermano, Paco continuó su carrera en solitario, cada vez con mayor éxito.

Podría haber llegado a gozar de una cómoda situación, pero su carácter no se lo permitió. Cultivaba dos estilos de enorme tirón popular y en las fiestas privadas se rifaban su presencia, pero él detestaba a los señoritos. Además, siempre tuvo un carácter poco llevadero.

Durante sus últimos años pasó importantes apuros económicos -especialmente a raíz de que la enfermedad le impidiese cantar- y consiguió salir adelante gracias a los homenajes que le brindaron artistas que nunca olvidarán quién ha sido Paco Toronjo.

Su intervención en Sevillanas, de Saura, interpretando unas memorables sevillanas bíblicas, constituye una de las mejores secuencias de la película. Durante el rodaje se produjo un hecho que define bien la personalidad del cantaor. El director aragonés, tras realizar la toma que al final aparecería en la cinta, pretendió que Paco volviera a cantar otra tanda de sevillanas, por si acaso. Pero éste había cumplido y ya sólo quería hacer fandangos, que realmente era lo suyo.

El título del mediometraje no permitía esta licencia y Saura insistió, convencido de que el dinero todo lo puede. Le hizo una tentadora oferta, pero eso no servía con Toronjo, miembro de una especie a extinguir, que no responde a los estímulos comerciales y crematísticos. Al final, abandonó el plató y se fue a la planta de cafetería, donde los camareros gozaron de los envolventes aires de Alosno y Calaña durante muchas horas.


1 comentario:

Anónimo dijo...

es un genio que nadie podra igualar en el fandango