Tiempo en Zaragoza

domingo, 16 de diciembre de 2007

Antonio Cortés




Mi madre que tiene mas de 80 años, y vive buena parte del año en Conil de la Frontera (Cádiz) fue la que me dió la voz de alarma: "Ay, Pepe, has visto cantar a ese niño, que se llama igual que tu hijo, Antonio Cortés, ay, como canta ese niño: nos tiene revolucionadas a todas: todas son ella y Juani, la chica que la cuida en sus estancias en dicho pueblo)

Y claro, viviendo en Zaragoza no se puede ver el Canal Andalucía (ni ninguno otro autonómico, esto es algo increible, quieren hacer país y nos hurtan las autonómicas: si las quieres ver has de pagar al Canal + o a su puta madre, como si fueran ellos los que la pagaran o hicieran)

Que me voy, pues para eso tenemos el youtube, y ahí sí, ahí está el magnífico Antonio, este niño -apenas 19 años- nacido en rumanía, adoptado por unas buenas gentes de Nerja, y al que su padre adoptivo se le murió con 5 añitos

Pero el niño canta pa comérselo, es una estrella que está naciendo, y aquí dejamos constancia. El susodicho Antonio Cortés está participando en un programa sobre la copla, una especie de concurso que semanalmente pasa la autonómica de Canal Sur, y es ahí donde está formando el lío

Por eso como haré en otras ocasiones, akí sigue lo que popbelmondo ha escrito sobre él en su blog (http://nerjapop.blogspot.com)

Hay quien la sigue la consigue. Este parece el caso de Antonio Cortés. Su participación en el programa "Se llama copla" de Canal Sur, según sus propias palabras, le está llevando a hacer realidad un sueño. Se ha convertido de la noche a la mañana el tema de conversación más recurrente en los corrillos del pueblo, sobre todo los lunes después de su actuación en el plató de televisión. Todos destacan su portentosa voz, su naturalidad, ese diamante en bruto que tiene por garganta. Posiblemente se lleva al público de calle (creo que en casi todos los programas emitidos ha sido el favorito de la audiencia) por esa frescura que transmite, por los colores que su voz es capaz de mostrar, que a muchos amantes de la copla hace poner los vellos de punta. Porque de eso se trata, de emocionar a los espectadores, al margen de técnica, de presencia y saber estar en el escenario. Estas virtudes creo que se pueden aprender con buenas dosis de trabajo y sacrificio, pero el talento y la capacidad de emocionar es innato.

En los ojos patios de los edificios andaluces se ha escuchado copla a tuti plen. Esa vecina los sábados por la mañana que me despertaba con el repertorio de las Grandes (como ellas mismas les gusta llamarse). Amores despechados y traicionados, tragedias familiares, historias universales contadas con palabras hermosas y voces maravillosas. Me puede gustar Morrisey, The Kinks, Primal Scream y Saint Etienne, pero igualmente reconozco emocionarme escuchando a Doña Concha o maravillarme con el terremoto escénico de Doña Lola, si bien no soporto en absoluto a la Pantoja y a toda su corte de imitadoras, de bustos portuario, vello bandolero, voces engoladas y ceños fruncidos.

Antonio Cortés levanta las simpatías del chico hecho a sí mismo, autodidacta, de sus ganas inmensas de triunfar sin perder su adolescente modestia y timidez. En la pasada feria fui testigo de las muestras de cariño del público hacia el chico, a las que respondía con un tímido gracias, apabullado por el reconocimiento de sus vecinos.




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1 comentario:

Javier dijo...

Comandante, ¡...y aquí este menda negándote el flamenco! ¡Qué horrrror!